Juan 10:1 De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador.
Hay un gran número de personas que dicen que son salvos, pero que realmente viven igual como inconversos y paganos. Son usurpadores, que piensan que pueden entrar al cielo, pero ignoran los términos que impone Dios. Piensan que van a entrar en una forma que Dios no propone y que ni es legítima ni posible. Sigue leyendo →
TEMAS ¿Salvarnos de qué? De nuestros pecados | Jehová es nuestro Salvador | Dios es quien que nos salva la Trinidad en Acción | Jesús es el Salvador | De ser salvo nos causa a llevar fruto.
Existe otro Evangelio. Decididamente, hay otros evangelios además del verdadero presentado en la Biblia. (“Evangelio” significa buenas noticias, referido al plan divino de salvación del alma del hombre). Si usted busca otro, será anatema (maldito por Dios).
Gál 1:6Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. 7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8 Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.
Job 31:1 Hice pacto con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?
La pornografía ha llegado a ser un grave problema en nuestra sociedad. A veces parece que uno ni siquiera puede andar en la calle sin ver advertencias de 100 metros de alto de mujeres desnudas. En cada esquina hay puestos que vendan pornografía, y uno no puede estar en lugares públicos sin que haya una televisión con programas o advertencias con mujeres parcialmente desnudas o desnudas. Uno va a cualquier lugar público y las mujeres allí sin duda lleva poca ropa sobre sus partes sexuales, o la ropa es transparente, o muy apretada para llamar la atención y provocar el pecado de codicia.
De Ver una Mujer para codiciarla
Mateo 5:27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Éxodo 20:17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. Jeremías 5:8 Como caballos bien alimentados, cada cual relinchaba tras la mujer de su prójimo.
Los problemas de la pornografía se caen en tres áreas principales: (1) Es de pecar en contra el Señor – Uno está codiciando lo que no es suyo, y para Dios, el codiciar una mujer es igual de tener sexo afuera del matrimonio (adulterio o fornicación). (2) Es de pecar en contra de su pareja – Uno es desleal, no fiel, a su pareja. Si uno no es casado, está actuando en impureza, pasiones juveniles (“Huye de las pasiones juveniles” 2ª Timoteo 2:22) que es un pecado. (3) Es de pecar en contra de sí mismo, en contra de uno mismo.
El Problema con Divorciados
Hay un grave problema en todo esto. Si uno es soltero, y tiene fuertes tentaciones sexuales, debe buscarse una buena muchacha cristiana y casarse con ella. Si uno es casado, entonces debe hacer todo lo posible de poner su matrimonio en orden, imponiendo los principios de Dios en ello para que su propia esposa le satisface, y tú a ella. Pero una vez casado, uno no puede casarse de nuevo sin provocar más pecados encima de pecados. ¿Cómo puede entonces la persona divorciada pelear en contra de pecados sexuales? La repuesta es muy difícilmente. Esto se complica porque Dios ha honrado el matrimonio, que no se puede entrar y salir como uno renta un departamento y se cambia en un año. El matrimonio es mucho más serio, y no podamos entrarlo ni romperlo ligeramente. Si uno se decidió de divorciarse, debe considerar sus futuros necesidades sexuales. El sexo es como una droga. Una vez que empiezas, de salir de ello es una bronca horrible, o peor, es imposible.
1 Corintios 7:10 Pero a los que están unidos en matrimonio…Que la mujer no se separe del marido; 11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer.