¿Que es “pobre en espíritu”? 10/04/20

Mat 5:3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

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La definición de “pobre en espíritu”

La idea atrás de las palabras de Cristo es un creyente que tiene en una forma una vida paralela a un pobre en la calle. Este concepto se base en uno dándose cuenta de su propio estado (pobreza). Un pobre que ni siquiera tiene un hogar a donde ir al fin del día es una persona quien ha dejado de poseer las cosas. O sea, han dejado el adueñarse de las cosas de este mundo. En su corazón sabe que no tiene nada de valor. Esta persona es la persona quien ha ganado todo, “de ellos es el reino de los cielos”.

Podamos añadir a que no tenemos nada, que no tenemos nada bien. No hay acción ni actitud que nos da mérito delante de Dios para demandar o tener derecho de algo de Dios. El pobre en espíritu es alguien que viene delante de Dios sin derecho, sin jactancia, sin argumento, sin defensa. Su razón por todo que pide de Dios o por todo que Dios le da es simplemente Jesucristo. Todo lo que tenemos y todo lo que sale de nuestras vidas no sirven. Carece de valor eterno.

Tozer dijo, “No hay duda que ese agarrar en posesión las cosas es uno de los más dañinos hábitos de la vida. Esto es porque es tan natural, que raro la vez que es reconocido por la maldad que es, pero sus consecuencias son trágicas. Frecuentemente nos estorba la vida en entregar nuestros tesoros al Señor por miedo de su seguridad; y esto es especialmente la verdad cuando son parientes amados y amigos. Pero no debemos tener miedo. Nuestro Señor vino no de destruir, sino para salvar. Todo lo que entregamos a Él es seguro, y nada es seguro realmente si no lo entregamos a Él.

Haciendo Dios responder a nosotros

Muchas veces la gente quiere que Dios le responde en una forma específica, como de contestarle su petición, o hacerle caso. Pero Dios les da un oído sordo, para frustrarle grandemente. Esto es porque Dios ve el corazón, y solamente responde al humilde, al manso, al contrito, a la persona quien no tiene arrogancia en su actitud. Dios escucha a la persona quien es bajo, y pobre (humilde) en su actitud.

A fin de cuentas, la única acción que podamos hacer que causa Dios a respondernos es la fe. No es fe en nosotros, en lo que tenemos o lo que somos de bueno, sino la fe que ejercemos en creer la palabra de Dios por lo que nos promete. Se mueve el enfoque de fe de nosotros (algo bueno adentro de nosotros) a algo bueno en Dios.

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