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• Viernes, abril 16th, 2010
This entry is part 1 of 11 in the series Devociones

La Biblia habla sobre que hay un reposo para el pueblo de Dios.

Heb 4:9 Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.

Una parte muy grande de la salvación es su relación con las obras. Tenemos que obrar (esforzarnos) para no obrar (confiar en nuestras obras). O sea, la clave o el secreto de la salvación es que nuestros esfuerzos para ser salvos no cuentan ante Dios. Es el “no obrar”, y descansar en la obra de Jesús en la cruz que realmente nos salva. Este concepto es lo mismo en el Antiguo Testamento de guardar el día de reposo.

Un presidente de la Academia de Ciencias e Historia de Noruega declaró que desde 3600 a. C. ¡qué ha habido solamente 292 años de paz! Ha habido 14, 351 guerras, grandes y chicas, en las cuales 3.64 mil millones de personas han muerto. La destrucción de bienes es tanto para pagar por un cinturón de oro alrededor de la tierra 97.2 millas anchas, y 33 pies gruesos.

Mat. 11:28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

La salvación verdadera es un descanso. La conseguimos por medio de dejar de obrar, y en sí, es un descanso para nuestras almas. Todo el mundo trabaja y se esfuerza para lograr metas, para conseguir posesiones, y están constantemente vagando de placer a placer, nunca se satisfacen con nada en que fijan la vista, nunca quedándose con nada porque las promesas del mundo nunca satisfacen. Se fijan en algo, se esfuerzan en obtenerlo, y luego se cae la esperanza porque al tenerlo, nunca se llena el alma con el verdadero gozo que dura para siempre. Nunca encuentran algo con que quedarse satisfecho, en que no necesitan buscar más.

En 1555, Nicolás Ridley fue quemado en una estaca por su testimonio por Cristo. La noche antes que murió, su hermano le ofreció de venir a quedarse en la cárcel, en su celda, toda la noche con él. Nicolás dijo que no, porque planeó de acostarse temprano como siempre había hecho, y dormir bien. Porque tuvo la paz de Dios, encontró la fuerza de aguantar todo lo que enfrentaba en la vida.

Juan 7:37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

Cuando encontramos la verdadera salvación, no hay más que necesitamos en la vida. Este tesoro nos satisface para la eternidad. Cuando abrazamos a Cristo, la ganancia o pérdida de otras cosas en esta vida no nos importa.

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